La discapacidad

La discapacidad es una realidad humana que ha sido percibida de manera distinta en diferentes civilizaciones y períodos históricos, la cual puede aparecer desde el nacimiento o durante la vida de las personas.
El término se refiere al funcionamiento del individuo respecto a la capacidad física, la discapacidad sensorial, cognoscitiva, intelectual, la enfermedad mental y las enfermedades crónicas.
En los comienzos de la lucha por los derechos civiles en los EUA a finales de los años 60’s y con el nacimiento del movimiento de los consumidores, se extiende a todo el mundo la idea de defender los derechos específicos de las personas con discapacidad.
El movimiento de derechos de los discapacitados dirigido por personas discapacitadas comenzó en los 70’s, el concepto de “vida independiente” fue tomado en 1959 de la legislación del estado de California (USA) que contemplaba ayuda oficial para los pacientes de hospitales que deseaban volver a casa.
La Organización de las Naciones Unidas proclamó el año de 1981 como “Año internacional de las personas con discapacidad”, la UNESCO aceptó en 1984 el lenguaje de señas para su uso en la educación para niños y jóvenes sordos. Las Naciones Unidas acordaron el 13 de diciembre de 2006 la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, que es el primer tratado sobre derechos humanos del siglo XXI.
La evolución de la defensa de estos derechos ha desarrollado la percepción que se tenía de la discapacidad, hoy en día hay varios modelos sociales que añaden nuevas apreciaciones, así, se distingue entre un discapacitado, que tiene una habilidad menor a la media y una persona con habilidades distintas, que no representa ninguna ventaja como es el caso de los zurdos.
Existen cuatro tipos principales de discapacidad: física, psíquica, sensorial, mental o intelectual.
La discapacidad física se define como una desventaja resultante de una imposibilidad, que limita o impide el desempeño del cuerpo, primordialmente los brazos y las piernas. Esta incapacidad se presenta muchas veces relacionada a problemas durante la gestación, bebé prematuro o dificultades durante el parto; también es originada por lesión medular a causa de accidentes o problemas del organismo.
La discapacidad sensorial corresponde a personas con deficiencias visuales, con sordera y quienes presentan problemas en el lenguaje y la comunicación. Por lo común conllevan graves efectos psico-sociales que producen o agravan cuadros de depresión, ya que les crea problemas de comunicación con su entrono que los desconecta del medio y los convierte en personas aisladas y solitarias.
La pérdida de la visión se puede producir durante el embarazo, ciertas enfermedades que van de la rubéola y el sarampión a la sífilis, por usar sustancias tóxicas en la niñez y por accidentes que van de heridas a traumatismos. La deficiencia auditiva puede ser adquirida por predisposición genética, ingesta de medicinas y por las enfermedades ya anotadas.
La discapacidad psíquica se presenta cuando una persona tiene trastornos en el comportamiento adaptativo, probablemente permanentes que pueden ser provocados por diversos trastornos mentales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, los trastornos de pánico, el trastorno esquizomorfo e incluso una depresión mayor.
La discapacidad mental o intelectual se presenta como una función significativamente por debajo del promedio conocido, que coexiste con limitaciones en áreas relativas a la comunicación, el autocuidado, a las habilidades sociales, a la participación familiar y comunitaria, la autonomía, la salud, la seguridad, la funcionalidad académica y laboral, estas limitaciones se manifiestan antes de los 18 años.
Los síntomas los podemos identificar cuando el joven tiene dificultades en dos o más áreas y un nivel de inteligencia menor a la media que por lo normal se detecta en edades tempranas, el síndrome de Down es la causa más conocida.
La famosa corrección política nos obligó desde hace algunos años a dejar de lado términos como ciego, sordo e incluso “discapacitado” porque se decía que se etiquetaba a una persona, lo correcto era/es “persona con discapacidad”, “persona invidente”, “persona con sordera”, “persona con movilidad reducida”, sin embargo los mismos usuarios de la sala Braille nos devolvieron a una familiaridad de términos que no son ofensivos nos dicen, ellos se autonombran “ciegos” y se despiden con el tradicional “ai nos vemos” y “te veo luego”.
La Organización Mundial de la Salud distingue entre las funciones del cuerpo (fisiológica, psicológica, visual) y las estructuras del cuerpo, es decir las piezas anatómicas, por ejemplo el ojo, así la disminución de la estructura se acentúa como consecuencia de la anomalía, del defecto o de la pérdida.
Para la OMS existen dos modelos para entender la discapacidad, el modelo social y el modelo médico, en el primero la discapacidad es un problema social creado básicamente por la falta de integración completa de los individuos, es la responsabilidad colectiva de la sociedad la que debe hacer las modificaciones ambientales necesarias, para la integración completa de las personas con discapacidad en todas las áreas de la vida social.
El enfoque médico ve la discapacidad como una enfermedad, causada directamente por una deficiencia, un trauma o por problemas de salud y por lo tanto requiere de la asistencia médica suministrada por un profesional de la salud.
Algunos activistas de los derechos humanos con discapacidad nos recuerdan que muchas personas desarrollaremos o tendremos discapacidades en un cierto punto de nuestras vidas debido a accidentes, a la enfermedad o la edad, lo que supone que siempre será un problema social acuciante, la mejor manera de solucionarlo es tener siempre leyes adecuadas para proteger los derechos de todos.
Según estos juicios ¿todos vamos a ser el día de mañana discapacitados?, ¿Qué debemos hacer, atender las discapacidades por conveniencia o por humanidad?
(JAL)
