El Libro impreso y la revolución digital

Para comprender cabalmente lo que ocurre es necesario conocer los grandes procesos de la historia humana, abarcando la totalidad del objeto de estudio. La historia estructural del libro nos permite verlo como medio y custodio del conocimiento, por encima de complejas etapas sociales. La historiografía ha descubierto que el tiempo histórico tiene tres niveles de longitud: de larga, mediana y corta duración. La historia cultural o de las mentalidades, estudia la etapa de larga duración del libro en toda su complejidad, como vehículo sagrado, económico, político, educativo, cultural, de entretenimiento, etc., desde la invención de la imprenta de tipos móviles al advenimiento del lector electrónico.

La distancia en el tiempo y el espacio que necesitamos para emitir un juicio certero sobre acontecimientos que nos tocan de forma directa, es una verdad que comprobamos constantemente. Solo hasta que concluye un periodo de tiempo  prudente o nos mudamos de ciudad, podemos tener una opinión más completa sobre lo que hemos vivido, pues al estar inmersos en alguna vivencia  habrá siempre hechos que no tendremos en cuenta en toda su magnitud. La medida temporal será siempre relativa, pues tiene varios parámetros de acuerdo a la importancia personal o social del suceso.

Para ilustrarlo, recordaremos una anécdota de principios de los años setenta del siglo pasado, China buscaba el reconocimiento internacional y distender el clima de guerra fría que los amenazaba. Chou En Lai primer ministro de la República Popular China de 1949 hasta su muerte en Pekín en 1976, responde a un periodista occidental que la importancia para la humanidad del lema Libertad, Fraternidad e Igualdad de la Revolución Francesa de 1789, “aún no la sabemos, es muy pronto para comprenderlo”.

Esto viene a cuento porque estamos metidos en una auténtica revolución que no alcanzamos a ver en toda su importancia: la revolución digital, que en el transcurso de una brevedad, ha impreso en nuestra vida cotidiana profundos cambios, a una velocidad que no alcanzamos a registrar, por las mudanzas constantes no sólo de instrumentos tecnológicos que se suceden uno detrás de otro, sino también en nuestra percepción del mundo.

Las consecuencias como imaginamos son múltiples, una de ellas es la utilización por cientos de millones de seres humanos de nuevas formas de comunicación digital: voz, datos, imágenes, música y libros almacenados en recipientes minúsculos, que nos permite antes que nada, una libertad e igualdad fantástica.

El verdadero acceso masivo a la educación y la divulgación del conocimiento (en un sentido no académico), está por darse. La revolución digital sumará cómodamente a  todos los interesados en responder a las preguntas, inquietudes y dudas que  surgen en el transcurso de la vida, la diferencia será que ahora tendrán a mano los medios para buscar respuestas.

La acumulación de la memoria y el saber humano pasó de la memorización y la transmisión generacional, a los primeros intentos para conservarlo, ya sea por medio de piedras labradas y tablillas de arcilla, al papiro, el amate, el pergamino o el papel. La invención de la imprenta como lo entendemos ahora, es un hecho de la mayor relevancia para el género humano, que en su momento no podía ser comprendido en toda su importancia por los contemporáneos de Gutenberg.

Estamos de acuerdo en que el libro tal como lo conocemos es un objeto valiosísimo, no podemos explicarnos el avance y el progreso sin ellos, piezas maravillosas que pensábamos serían insustituibles. Sin embargo, la evolución general de los objetos posibilitó de manera ordinaria la aparición de los adelantos tecnológicos para mejorarlo, hay algunas innovaciones que irremediablemente se impondrán, y como ha sucedido antes, el teatro, la prensa, la radio, el cine, la televisión e Internet convivirán  con el libro, para enriquecer  y multiplicar los medios creativos y expresivos del hombre.

En las bibliotecas públicas una vez protegida  y clasificada la información disponible, nuestra principal preocupación es difundirla, al aumentar el número de lectores con el objeto de democratizar el  conocimiento y diminuir la ignorancia. Los  instrumentos que nos sirven  de apoyo para lograr nuestros fines han aumentado y hacemos uso de ellos, pues una biblioteca moderna custodia legajos, manuscritos, ediciones únicas, revistas, mapas, microfichas, fotografías, grabaciones, casetes, acetatos, carretes, CD´S, películas, DVD´s, libros electrónicos, etc., nuestra encomienda es la  conservación del soporte original, con un respaldo de la información  en un formato adecuado, cuando las circunstancias así lo justifiquen.

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Galaxia Gutenberg vs. e-books, disyuntiva falsa


El debate sobre el futuro del libro ha puesto la galaxia Gutenberg patas arriba y divide en tres grupos los distintos puntos de vista: están los apocalípticos, que niegan la revolución digital y proclaman la insuperable mística del libro, los integrados, siempre al día del último ingenio tecnológico, fascinados con la aparición del Kindle y el e-book de Amazon, y los despistados,  que somos mayoría y  deseamos formarnos un juicio sobre este tema.

Los lectores electrónicos de libros se basan en pantallas e-ink, que a diferencia de las pantallas de rayos catódicos, LCD, o Plasma no emiten luz, sino que exclusivamente la reflejan, igual que el papel de un libro cualquiera. Estas pantallas están formadas por una serie de partículas que son negras por un lado y blancas por el otro. Un campo electrostático las posiciona en un sentido u otro dibujando una imagen en la pantalla.

El lector electrónico se ve como una amenaza básicamente, por ser lo que más se parece a un libro después del propio libro. Pese a lo que podría dar a entender la terminología cibernética, la pantalla de un libro electrónico tiene más en común con una página de papel que con el monitor de una computadora.

La aparición del lector electrónico le mueve a más de uno el petate, «Es una herramienta estupenda y si no le prestamos la atención que merece nos equivocaremos», opina el escritor español Juan José Millás. «Parece mentira que nadie se preocupe por esto. Yo le pregunté a mi agente sobre el tema y me dijo que no sabía nada. Mal hecho. Es un cambio tan grave como aquel al que se enfrentaron las fábricas de hielo con la llegada de los frigoríficos».

El papel del papel será importante, no pasará a la historia, en eso coinciden todos los expertos. La pregunta parece ser más bien, cuándo la nueva tecnología superará en ventas al viejo libro. En la feria del libro de Francfort la más importante del mundo, se hizo pública una encuesta entre mil profesionales del sector con una conclusión: en 2018, los libros electrónicos superarán en volumen de negocio a los editados en papel, sin embargo uno y otro serán complementarios.

Con motivo del 75 aniversario del Fondo de Cultura Económica, en septiembre del presente año, la editorial más importante de nuestro idioma, celebró un Congreso Internacional del Mundo del Libro en la Ciudad de México, en la conferencia “¿la muerte del libro?” de Roger Chartier, maestro en historia por la Sorbona y especialista en el tema, afirmó que “El mundo digital nos acerca cada día más a la biblioteca universal abarcando todos los libros que fueron publicados,  los textos que fueron escritos. Pero la lectura frente a la pantalla es una lectura que transforma la relación con las obras del pasado o del presente. Es generalmente una lectura discontinua, que busca a partir de palabras clave o rúbricas temáticas el fragmento textual del cual quiere apoderarse (un artículo en un periódico, un capítulo en un libro, una información en un web site) sin que sea percibida la identidad y la coherencia de la totalidad textual que contiene este elemento”.

“La originalidad y la importancia de la revolución digital […] obligan al lector contemporáneo a abandonar todas las herencias que lo han formado, ya que la textualidad digital no utiliza más la imprenta (por lo menos en su forma tipográfica), ignora el libro unitario y está ajena a la materialidad del códex. Es al mismo tiempo una revolución de la modalidad técnica de la reproducción de lo escrito, una revolución de la percepción de las entidades textuales y una revolución de las estructuras y formas más fundamentales de los soportes de la cultura escrita”.

La lectura discontinua  y segmentada supone y produce, según la expresión de Umberto Eco, una lectura rápida, fragmentada, que busca informaciones y no se detiene en la comprensión de las obras en su coherencia  y totalidad. Si conviene para las obras de naturaleza enciclopédica, que nunca fueron leídas desde la primera hasta la última página, parece inadecuada frente a los textos cuya apropiación supone una lectura continua y atenta, una familiaridad con la obra y la percepción del texto como creación original y coherente.

Las pantallas del presente no ignoran la cultura escrita sino que la transmiten y la multiplican, Los diálogos de Platón fueron compuestos y leídos en el mundo de los rollos, fueron copiados y publicados en códices y después impresos y hoy en día pueden leerse frente a la pantalla, por lo que podemos sentirnos animados, las nuevas técnicas son útiles de apoyo y no serán pretexto para abandonar o banalizar lo más sublime, sino medio para combinar lo que mejor nos funcione o convenga, el tamaño de la obra impondrá su lectura, así por ejemplo buscaremos leer El Quijote de la Mancha impreso y no en la pantalla.

En todos los casos la tecnología que es el medio, generó una expresión narrativa particular, por más fatalistas que hayan sido las visiones en cada época, ningún avance tecnológico terminó eliminando una forma existente, sino que las incorporó y una novela se hizo obra de teatro, un cuento película, una película libro. Internet ha revivido el gusto por la poesía y fomentado la creación de una forma de expresión propia, el blog. Más aún, ya hay blogs que se hacen libros. Este es el punto más sobresaliente de esta historia: por más que el blog esté en la red hay quienes prefieren leerlo impreso, de la misma forma que se puede preferir leer la novela antes de ver la película o viceversa.

El libro tiene ventajas tecnológicas, es la forma de almacenamiento de información más eficaz que hemos inventado después de la inscripción en piedra. A diferencia de otros medios, sólo requiere tecnología para almacenar la información pero no para extraerla, pues sólo se necesita saber leer pero ningún artefacto, salvo unos anteojos. De modo que lo que está almacenado en libros sigue siendo útil para el lector sin importar los cambios tecnológicos.

Si Internet permite publicar y distribuir como nunca antes, de forma más democrática, con menor censura, mayor alcance, lo más probable que suceda es lo que ya pasa y ha pasado: proliferarán las publicaciones y los autores en la red, de forma similar a cuando apareció el diario impreso en rotativo, pero sólo algunos verán sus escritos publicados en un libro, como sucedió con algunas crónicas, artículos, cuentos y novelas publicadas en periódicos. Con las nuevas facilidades tecnológicas los autores utilizan las ventajas de auto publicarse en la Red sin censura. De hecho las editoriales pequeñas por fin tienen la oportunidad de una difusión similar a la de grandes corporativos editoriales, y las grandes editoriales tienen ahora una forma fácil y rápida de hacer una gran difusión.

Publicar un libro completo en Internet indica que hay lectores que no lo comprarán sino que lo leerán en ese medio, como antes lo leían en una biblioteca, y serán muchos los que no lo compren. Pero también serán más los que lo lean y esto acarreará mayor venta de libros. Como  sabemos los habitantes de un país con una red extensa de bibliotecas compran más libros que los de uno sin bibliotecas.

En la era de la fotocopia se reproduce el libro si este no se puede conseguir, su precio resulta prohibitivo, o si sólo se requiere una parte de él, aun en el peor de los casos alguien lee parte del libro y produce una forma de difusión que construye un prestigio para la obra y el autor. La publicación de libros en Internet afectará a la industria de las fotocopiadoras, pero no la  venta de libros.

Internet a diferencia de la difusión por fotocopia, tiene la ventaja de que es cuantificable y deja rastro, para un editor era casi imposible saber cuántas fotocopias se hacían y dónde, de un libro que estaba agotado o mal distribuido. En cambio con Internet se puede saber cuántos clics se dan a un título publicado en la red y desde qué lugar del mundo, de modo que el editor puede saber cuántos ejemplares imprimir y donde mandarlos, con ello obtiene un análisis muy barato del mercado para racionalizar inversiones y abaratar el costo final de novedades y reimpresiones.

Admirador del libro como lo conocemos, el filósofo Fernando Savater desmitifica su forma, que no su contenido. “El libro no es un almacén, sino una forma de liberación, pues nos libera de la superstición, de los miedos, de los fantasmas que nos acosan”. Por el fenómeno de Internet “en un futuro próximo habrá autores que no tengan libros impresos, esto solo es un convencionalismo ya que incluso en las dictaduras el no contar con un libro impreso y en circulación no obsta para considerar a un escritor como autor. Hubo épocas en las cuales quienes formaron la base de nuestra cultura, no tuvieron en sus manos un libro en el sentido moderno”.

La enorme ventaja que tiene Internet para los autores es que facilita y multiplica la relación del lector con el autor. Sin embargo debemos poner a salvo los derechos de los  autores, defendiendo el papel que ahora tienen y evitando se piense que su trabajo deba ser gratuito, si se encuentra en Internet. En este problema encontramos el meollo de la amenaza a la continuidad creativa literaria, filosófica, ensayística o científica. Si todo se convierte en libre acceso en Internet, sin ningún tipo de respeto a los derechos de autor habremos retrocedido al negarnos a defender una de las mayores conquistas de nuestra civilización, la libertad y el respeto a la creación.

A propósito de la piratería parece inevitable establecer paralelismos entre el sector editorial y la maltrecha industria musical. Desde luego, hay enseñanzas que aprender de la debacle ajena. La piratería no parece que se vaya a extender como el contagio planetario que tocó en suerte a la música o el cine; las barreras idiomáticas son importantes esta vez.

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Memoria humana o almacenamiento virtual


Estamos viviendo el tránsito aparatoso y veloz del mundo del libro a su múltiple sucesión electrónica, el libro como depositario de la memoria de la humanidad  puede sufrir con este cambio tecnológico pérdidas irreparables, porque la técnica como sabemos siempre es perfectible y en este trayecto puede haber mucho de olvido y pérdida de memoria.

La memoria robada. Los sistemas digitales y la destrucción de la cultura del recuerdo de Manfred Osten (Ludwigslust, Alemania, 1938), es una descripción de la historia del olvido como parte de la historia de la cultura, desde los orígenes hasta la actualidad, desde la destrucción imperial de los bienes de la cultura hasta los problemas planteados por los sistemas de almacenamiento de datos digitales. Aunque estos sistemas son cada vez más potentes y de ellos se espera que descarguen de trabajo a la memoria humana, se están volviendo cada vez más frágiles y, de ese modo, están propiciando la pérdida irreparable de la memoria cultural.

El ensayista no sólo asume que el libro en papel y las bibliotecas que lo resguardan serán substituidos, a mediano plazo, por el almacenamiento electrónico, sino que pone en duda si los bancos digitales son seguros y durables. Tal como lo apuntamos más arriba la discusión sobre el futuro del libro y la información ha dividido a los interesados en bandos que sostienen opiniones encontradas, por un lado los integrados que sostienen que toda la revolución digital es una maravilla, y que la progresiva deshumanización del saber, destinada a reproducirse infinitamente en la galaxia digital, será comunicada, no ya dándole instrucciones verbales o manuales a una computadora, sino activándola a placer desde el cerebro.

Contra ese universo deslumbrante, los apocalípticos insisten: miles y miles de libros son destruidos al año para ser capturados, las bibliotecas se vacían para nutrir un espejismo que nos hundirá del todo en la barbarie y se perderán continentes inmensos de la memoria cultural, como se han vuelto ilegibles los disquetes, (intraducibles sistemas operativos de ayer), como se oxidaron antier las películas súper ocho milímetros. Un video Beta o Vhs se ha vuelto, en el lapso de media generación, un enigma de desciframiento como lo fue la escritura maya. El horror digital está a la vuelta de la esquina, dicen los apocalípticos, ese hardware universal es limitado, carísimo, está lleno de agujeros y remiendos, tiene la memoria corta, es un pozo sin fondo.

Osten trata de calmar los ánimos citando a gente sensata, como Hans Magnus Enzensberger, quien previene contra el optimismo salvaje del Progreso y aduce que sí, que la imposibilidad actual de asegurarle un largo plazo a la memoria digital es un hecho comprobado y ofrece ejemplos ya conocidos del público: proyectos informáticos de mediados de los años ochenta del siglo pasado condenados a la obsolescencia y rescatados in extremis, como otros bancos de datos. Pero nos advierte: el libro impreso, como los papiros, los manuscritos medievales y los códices ha vivido una historia frágil de constante lucha y supervivencia.

Suponemos que el hardware mejorará y no existe, asegura el autor alemán el botón que borra todas las memorias de todos los sistemas. Paradójicamente en la época donde mayores formas de resguardo tiene la memoria cultural de la humanidad, es cuando más se habla de riesgos: nunca como ahora se han multiplicado las instituciones y los sistemas y archivos informáticos. A manera de ejemplo en el año 1520 se sabía poquísimo de la Antigüedad, no existía la arqueología y museos como los actuales eran inimaginables. Más aún: los eruditos de aquella época habían leído poquísimas versiones originales del griego y hasta del latín clásicos, la información que conocían y tenían disponible era notoriamente menor, a la que un estudiante de posgrado promedio tiene en la actualidad.

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i-Pod para libros


Hasta hace poco era improbable que una persona saliera de casa llevando a cuestas una enciclopedia o una colección de libros, ahora sin embargo puede hacerlo, llevar en la mochila, bolso o portafolio un lector electrónico que le ofrece almacenar más de mil libros, periódicos y revistas. El lector electrónico mide 18 x 13 centímetros, pesa 300 gramos y un centímetro de grosor, utiliza tinta electrónica que le permite leer documentos digitales, con la apariencia de una auténtica hoja de libro, y sin el molesto brillo y salto de la página en la computadora. Se asegura que una ventaja de este artilugio, es que después de leer unas pocas páginas se olvida por completo su naturaleza.

Este portento al parecer es la concreción de sueños de ciencia ficción, y  es fácil hablar bien de él, tiene incorporado un diccionario, permite hacer anotaciones y se pueden trasladar archivos personales, fotos incluidas, la opción de acceder a más de 300 mil libros, consultar blogs y la Wikipedia, sin computadora, ni acceso a Internet, además su batería dura una semana. Falta por supuesto la prueba definitiva del uso masivo.

Lo ofrecen a los interesados varias empresas con distintos modelos, los más conocidos son   Kindle de la librería virtual Amazon y el modelo Sony Reader; la cadena librera Barnes & Noble impulsa un programa de lectura de e-books, el cual se puede instalar en un celular (Blackberry), iPhone o computadora; la disputa está entre el lector electrónico y los  programas que no implican la compra de un dispositivo nuevo. Por ahora las ventas de e-Books son marginales, representan sólo el 2% del mercado editorial mundial, los enterados predicen que en corto tiempo le disputarán la mitad del mercado al libro impreso. Los catastrofistas que hablan de la muerte del libro, no se han detenido a pensar que tal vez suceda al revés, aumentarán los lectores al crecer los instrumentos, los soportes, la oferta y los títulos.

Recordemos que en México a principios de la década de los noventa, aparece un nuevo formato al lado de otro con seis siglos de antigüedad para ampliarnos la información disponible, es el caso de algunas obras de consulta, diccionarios y enciclopedias, los libros iban acompañados de discos compactos que contenían ilustraciones, mapas y reproducciones muy costosos de duplicar en papel, y representaban nuestro primer acercamiento a los nuevos libros gráficos. Poco tiempo después aparece en Internet  Wikipedia,   que se anuncia como la enciclopedia gratuita que todos pueden editar. La escriben espontáneos que proponen nuevos artículos o cambios a los publicados. “Esto se presta a toda clase de intervenciones ignorantes, desmedidas, interesadas o de mala fe, pero los resultados han sido inesperadamente aceptables”, nos dice Gabriel Zaid.

La validez de la información que se consigue en Internet no tiene el necesario respaldo especializado, que si tiene por ejemplo la versión digital de la Academia de la Lengua Española; en el mejor de los casos como dice Umberto Eco, Internet es una gran biblioteca desordenada. Los editores de La Enciclopedia Británica nos recuerdan que no debemos sobrevalorar la tecnología, ni olvidarnos de largos años de investigación. Paradójicamente, Wikipedia  debe de luchar para ganar credibilidad y prepara una edición impresa.

En este panorama de  formatos y medios cambiantes por la época de mudanzas tecnológicas que vivimos, la biblioteca pública explora su papel social mediato; la periodista Alicia Quiñones le preguntó a Roger Chartier profesor del Collége de France, su parecer sobre el papel de las bibliotecas frente a la reproducción de libros en la red, el historiador afirmó:

“Hay dos contextos, el primero es social, es decir, las bibliotecas pueden ser los sitios donde la gente que no tiene libros acceda a la cultura escrita; es el papel de las bibliotecas escolares o públicas. La biblioteca es una institución que no sólo propone libros, sino también es un lugar de aprendizaje de la cultura escrita, de la cultura impresa. La biblioteca, en esta perspectiva, como una institución fundamental de la democratización, de la alfabetización, no limitada a saber leer, se convierte en un lugar donde se jerarquiza el saber. En este contexto me parece fundamental que las bibliotecas estén apoyadas por instituciones públicas.”

“El segundo sería las bibliotecas en el mundo digital. En este sentido podrían estar totalmente condenadas a muerte, porque podemos tener acceso a un patrimonio digitalizado desde nuestra computadora, el papel de las bibliotecas como lugar de lectura podría pensarse terminado.”

“Yo no lo pienso así por diversas razones, una de ellas es que las bibliotecas pueden enseñar a la gente cómo utilizar esta nueva tecnología, particularmente en una dimensión crítica, porque la red electrónica es un vehículo poderoso de multiplicación de errores y falsificaciones.”

“Es más fuerte que en la cultura impresa, porque los libros publicados por las editoriales, por malos que sean, tienen un mayor control de edición, de corrección, etc. En la red, este tipo de control tiende a desaparecer, entonces la biblioteca puede ser un lugar con computadoras en donde se enseñe a la gente a desarrollar una lectura crítica de toda esa información maravillosa y a su vez peligrosa que está convalidada por el mundo digital.”

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El vook


En la industria editorial las imágenes están relacionadas con el libro impreso desde siempre,  el primer libro ilustrado es el primer publicado, la Biblia.  La publicación de libros con algunas ilustraciones siempre añadió un elemento decorativo que enriquecía y singularizaba titulo y edición. En nuestra época la publicación de libros de cómics de tapa dura para adultos, en las décadas de los años 70 al 90, se confunde con la novela gráfica, más propia de las historias pensadas como literatura juvenil de gran éxito actualmente en Europa, Japón y Estados Unidos, donde el elemento visual adquiere una importancia determinante y las reglas propias del cómic como octavo arte determinan su desarrollo.

Con la publicación en Internet de la versión digital de periódicos y revistas que integran videos y sonido a las entrevistas y crónicas, se ha dado un paso definitivo para la aparición de un nuevo género que mezcla video y escritura, el vook (una contracción de video y book). No es un libro electrónico, tampoco una película, es una fusión de ambos, algo distinto. La limitación técnica de los lectores electrónicos como Kindle o Sony e-reader no permite ver videos, por lo que la computadora y el celular son los canales “naturales” del vook.

Ya no se trata sólo de lanzar un video promocional de una novela en Internet, sino de aprovechar las posibilidades narrativas que ofrece la tecnología, dice su inventor Bradley J. Inman “Las películas están insertas en el texto. Uno va leyendo, cuando aparece un video lo abre y éste ocupa toda la pantalla”. “No es un ‘e-book’ ni una película, es una mezcla entre ambos” añade Inman.  “Hemos querido probarlo con historias de ficción y de no ficción. En este último campo la aceptación es inmensa”, dice Judith Curr, directora de Atria, el sello de Simon and Schuster que ha lanzado los primeros cuatro vooks al mercado. Su precio es de siete dólares, menos de cien pesos.

La editorial francesa Robert Laffont, en colaboración con la compañía de telefonía móvil Orange, acaba de publicar Le sens des choses, una obra de Jacques Attali que el sello galo promociona como “el primer hiperlibro”. Se trata de una recopilación de entrevistas que se complementa con códigos de barras que, activados desde una computadora o un celular permiten acceder a videos y música. José Antonio Millán, escritor y editor, es director de la primera edición digital del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua,  abrió una prolongación en la Red de su libro Perdón imposible, dedicado a la puntuación y Millán creó un exitoso concurso en Internet que consiste en puntuar un texto de un libro famoso despojado de puntos y comas.

En estas labores pioneras de invención de nuevos géneros, quienes han optado por mezclar la creación literaria con elementos del ciber mundo, y admiten que pueden incluir alguna forma de interactividad con el lector y de combinar fórmulas narrativas tradicionales con los lenguajes y recursos desarrollados en la Red, se exponen a ser tachados de oportunistas o frívolos. Para los guardianes de las esencias, este proceder desvirtúa la pureza de la creación literaria, afecta su autenticidad y la despoja de la calidad artística. Estas formas interactivas son una posibilidad válida, no exenta de riesgos y desafíos creativos, que propician sorprendentes hallazgos y sobre todo, implican de una forma peculiarmente intensa al lector quien valida y autentifica el acto creativo.

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Biblioteca Digital Mexicana


La sociedad mexicana en este arribo al siglo de la comunicación, exige formas nuevas y expeditas de conexiones y enlaces a las fuentes de la información, y demanda definiciones prontas sobre el camino que escogeremos para salvaguardar parte de nuestro patrimonio.

Las bibliotecas digitales son impostergables para mantener al país en desarrollo sin detener su crecimiento donde los estudiantes, investigadores y ciudadanos en general sean capaces de competir en un mundo donde la información fluye de forma mucho más rápida. Por lo que son necesarias una serie de acciones por parte de los gobiernos e instituciones educativas para que las bibliotecas digitales funcionen con el patrocinio de los distintos órdenes de gobierno.

En fechas recientes varios expertos y observadores han expresado puntos de vista confluentes, por ejemplo en ello estamos de acuerdo, opinan que debe existir al menos una gran biblioteca pública digital que comience este esfuerzo titánico digitalizando todas las publicaciones impresas por el gobierno mexicano y que no tienen problemas legales de derecho de autor, concretamente las entidades que forman parte de la Secretaría de Educación Pública.

El poder legislativo y el Judicial, los gobiernos estatales, las universidades públicas y privadas, organismos educativos y de investigación, empresas públicas y consorcios privados al digitalizar ese saber disponible pondrán al alcance de todos los estudiantes e interesados valiosa información que tendrá enormes repercusiones para mejorar y afianzar la educación de todos los mexicanos.

Tal vez no sea descabellado pensar en tener nuestro propio sistema de almacenamiento en una Enciclopedia Digital Mexicana y la búsqueda de información de esta gigantesca herramienta del sistema educativo nacional, sea posible con un motor de búsqueda patrocinado por consorcios de la comunicación y otras entidades para conservar su necesaria independencia.

Este ejercicio  de  recopilación informativa es un repaso breve de las formas que el libro adopta en estos tiempos de cambios tecnológicos que conviven o sobreviven en  bibliotecas sean públicas, universitarias o personales. La disponibilidad de formatos multiplica las formas de resguardo, hasta su decantación por aquellas que garanticen viabilidad, seguridad y facilidad de uso y consulta. A manera de conclusión pasajera diremos que nada está dicho de forma definitiva, y parafraseando a Savater que, lo más seguro es que no hay nada seguro.

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Apéndice

Selección de opiniones en encuestas sobre el tema Libro impreso o lector electrónico


-“Soy incapaz de no apartar la vista de un libro durante una hora. Al contrario, al leer una pantalla hago pausas y saltos de párrafo. En el ordenador leo solamente textos breves, nunca he llegado a concluir la lectura de un relato porque, hablando claro, el formato digital pierde todo el lirismo de un texto”.

-“Pues las bibliotecas públicas están más llenas que nunca. Yo creo que a quien le guste el libro no lo abandonará por algo digital. Para mí son productos diferentes”.

-“De hecho lo que leo en pantalla se me olvida, lo que se lee en papel no. Yo creo que convivirán los dos formatos y el libro seguirá en papel por muchísimos años”.

-“El e-book para mí es algo totalmente diferente a un libro, es como comparar la radio y la TV, la bicicleta y la moto, se parecen, pero no son iguales. Nada sustituye a nada. El formato del libro continuará imbatible. El e-book es otra cosa, útil para enciclopedias, obras de referencia y libros de texto y para un nuevo tipo de obra que nacerá en breve: las novelas interactivas, pero para leer un clásico o una obra modesta con el libro va que te matas. Y al que decía no se qué de las bibliotecas, pues tendrán larga vida”.

-“Por el momento estoy muy contento con mi primer libro electrónico. Gracias a él puedo prescindir de imprimir apuntes, notas, etc. Teniendo en cuenta el precio de los libros en papel y los cartuchos de tinta, el libro electrónico no es nada caro y se rentabiliza rápido, si eres un lector habitual. Desde que tengo un lector de libros electrónico leo mucho más. Internet proporciona muchos lugares donde descargar libros, gracias a ello he tenido acceso a libros que ni me había planteado leer.”

-“A los pocos minutos de usarlo te olvidas de que es un libro electrónico, y lees tranquilamente como su fuera un libro normal. La experiencia de lectura es muy positiva, prácticamente igual que en un libro de papel. Una cosa que no me ha gustado del todo (y lo que más me llamó la atención la primera vez que lo usé) es que el fondo de la pantalla no es completamente blanco. Tiene un tono gris claro, aunque no molesta para nada a la hora de leer.”

-“Estamos en tiempos de grandes cambios tecnológicos y estrategias comerciales. Me asombra que tantos sueñen con los productos gratuitos, como si no comprendieran que lo único que fomentamos es el parasitismo a todos los niveles. Lo que me encantaría es que, todos los que gritan que la cultura debe ser gratuita, tuvieran un trabajo que también se pudiese piratear. Cuando sus jefes los despidan y no encuentren trabajo, que se consuelen pensando en todos los libros que podrán leer gratis”.

-“En cuanto salga el lector de libros digitales en color, y empiecen a bajar los precios, va a ser un boom. La oferta de libros digitales en español tendrá que crecer, y por supuesto bajar de precio, si no, la piratería ganará como con la música. El libro en papel tiene sus días contados, tal y como ha pasado a los discos de vinilo y los CDs desde la llegada del reproductor mp3”.

-“Algunas posibles conductas futuras de los aficionados a la lectura  será que empezaremos a distinguir entre lo que nos gustaría poseer en papel y lo que nos gustaría leer. Esto es como con los MP3, no compramos todo lo que nos gusta oír por la radio, pero si lo que queremos tener en nuestra discoteca.

Otros muchos lectores no dan valor al papel en si, sino que solo se lo dan al contenido, para ellos, poder almacenar toda su biblioteca en un solo dispositivo (incluso solo en una tarjeta de memoria) no tiene precio”.

-“En cuanto salga el lector de libros digitales en color, y empiecen a bajar los precios, va a ser un boom. La oferta de libros digitales en español tendrá que crecer, y por supuesto bajar de precio, si no, la piratería ganará como con la música. El libro en papel tiene sus días contados, tal y como ha pasado a los vinilos y los CDs desde la llegada del reproductor mp3”.

-“Si la industria musical hubiera sabido por dónde irían los tiros hoy en día ¿Se habrían empeñado en colocar en el mercado el contenido digital? Desde luego que todo el mercado se benefició de la nueva tecnología asociada al CD (comercializadores, productores de dispositivos, etc.) pero ahora, veinte años después, nos echamos las manos a la cabeza viendo la agónica situación de autores, productores, distribuidores, etc. ¿Tan mal está la venta tradicional de libros como para embarcarse en esta huída hacia adelante?


(Glosa FJA)

Extensión bibliotecaria

Biblioteca Central del Estado de Hidalgo Ricardo Garibay.

Pachuca, Hgo., 12 de noviembre de 2009, Día Nacional del Libro.



Día nacional del bibliotecario


El 20 de julio es la fecha para recordar la misión profesional y el papel social del Bibliotecario, la persona que emprende una larga carrera formativa en la organización del conocimiento y la difusión del hábito de la lectura.

En el ámbito laboral nos especializamos en alguna rama de la encomienda básica: proteger, clasificar, difundir y facilitar al usuario los diversos recursos de información con que cuentan las bibliotecas públicas mexicanas. Una profesión que es algo más que un trabajo, es un servicio social y en muchos casos una profesión de vida.

Una de las tareas pendientes de la sociedad actual, es dignificar la figura del Bibliotecario además de reconocerlo como un profesional pleno y de servicio. Es el espíritu que compartimos en este día algunos hidalguenses interesados en el tema.


Encuentro Bibliotecario: experiencias exitosas

La Biblioteca Central del Estado Ricardo Garibay hizo una invitación a todos los bibliotecarios de bibliotecas públicas, universitarias y escolares de la ciudad, zona conurbada y municipios del estado, para reunirnos en torno a la celebración del Día Nacional del Bibliotecario, y participar activamente en el Encuentro Bibliotecario: experiencias exitosas.

Los objetivos buscados son iniciar un esquema de colaboración interbibliotecario en el Estado de Hidalgo y compartir experiencias bibliotecarias que puedan ser aplicadas en las bibliotecas de la región, para mejorar los servicios y procesos de trabajo.

Los participantes nos distribuimos en tres mesas de trabajo, Servicios Bibliotecarios con los temas préstamo interbibliotecario, convenios de intercambio y servicios especiales.

En la segunda mesa se trataron los puntos programas de Extensión Bibliotecaria, convenios de intercambio y acciones de difusión.

La mesa de Procesos Técnicos tuvo como temática las colecciones bibliográficas, evaluación de la colección, convenios de intercambio y la formación de recursos humanos.

En las conclusiones del encuentro se habló de la necesidad de contar con un sitio en la red que sirviera para continuar con las tareas que nos reunieron. Esta es la razón por la cual te presentamos este blog de las Bibliotecas y Bibliotecarios de Hidalgo https://bybdehgo.wordpress.com, para intercambiar todo aquello que mejore nuestro papel como bibliotecarios.

El presente blog no es más que un sitio de encuentro y un buzón, de borradores, apuntes, puntos de vista, memorias, informes, etc. Nada definitivo, pues lo que buscamos es algo en proceso constante. Lo utilizaremos no para el lucimiento personal sino para proponer ideas nuevas, rescatar otras, para intercambiar puntos de vista y establecer acuerdos mínimos de trabajo compartido.

Invitamos a todos los compañeros bibliotecarios a participar en este espacio, mantener una atención constante y colaborar con sus comentarios. Con el tiempo el blog, se convertirá en una dirección electrónica compartida por todos nosotros, en pizarrón electrónico de avisos, con todas sus ventajas.

Recordemos que todos tenemos cosas valiosas que decir y aportar. Te invitamos a puntualizar y abundar sobre las diversas opiniones vertidas en el Encuentro, en cada mesa de trabajo con el tema de nuestro interés. Podrás incluirlas libremente en la página o pestaña respectiva de los temas tratados, Servicios, Extensión y Procesos.

La dinámica es muy sencilla: manden sus colaboraciones al correo bcehricardogaribay@gmail.com , pueden ser como queda señalado mas arriba, escritos, fotos, videos, resúmenes, fotocopias en formato word para hacer las adecuaciones necesarias de redacción. Indicándonos en cual página desean ver su envío y listo.

Por último consideramos importante añadir un directorio de los participantes en el encuentro para facilitar la comunicación y el intercambio de ideas.

Bienvenidos

PD. Les solicitamos nos envíen la dirección electrónica directa de su biblioteca.

PD 2. En elarranque del blog https://bybdehgo.wordpress.com , la Biblioteca Central Ricardo Garibay asume la encomienda de iniciarlo, pero les recordamos que es una corresponsabilidad compartida. La idea es que la administración de este medio sea rotativa. Para tomar la estafeta sólo necesitan manifestarlo, gracias.


Comentario realizado por:

María Amparo González Urtusuáztegui Torres

Directora de Bibliotecas y Documentación del CECULTAH

Septiembre 2, 2009    –    8:46 pm


En horabuena por la iniciativa de mis compañeros de la Biblioteca Central del Estado Ricardo Garibay, sin duda los espacios como este son necesarios para quienes nos desempeñamos como facilitadores de la información.

Para propiciar la dinámica a la que nos invita este sitio, me permito recomendarles una lectura: …pero no imposible. Bitácora de la transformación de una biblioteca escolar de Claudia Gabriela Nájera, editorial Océano. Es un libro que en lo personal me aportó una perspectiva menos sufrida de las bibliotecas, independientemente del tipo y la ubicación, pienso que en casi todas las bibliotecas se presentan las mismas problemáticas. El secreto radica en traducir las demandas en propuestas. En fin… háganse su propia opinión del libro y si gustan lo comentamos por aquí.

Reciban la más cordial bienvenida a esta publicación electrónica, en la que podremos intercambiar opiniones, ideas y experiencias sobre nuestro quehacer bibliotecario.

Saludos cordiales

septiembre 3, 2009 at 11:25 pm 1 comentario

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